¿Será feliz el día de las madres?

Debo confesar que no me gusta el día de las madres, ni tampoco el día de los padres. Me parece un exceso. Antes que se asusten déjenme explicarles. Occidente ha hecho un culto a la maternidad, los padres en general existimos poco o nada en el acervo cultural popular, como si bastara sólo las madres para criar hijos sanos y felices y los pobres ignorantes varones no supieran nada.

La verdad es que los niños necesitan madres y padres. Ojalá algún día se instituya el día de los padres, donde se nos recuerde que los hijos deben ser criados por ambos, no donde un varón se aparte emocionalmente por creer que esa es función de la mamá y no de él, una consecuencia de esta devoción desequilibrada por las madres.



Una realidad con la cual me encuentro año a año es la cantidad de personas que viven el día de las madres con una sensación de sentimientos encontrados. Por una parte, son bombardeados con esa plétora de llamados lastimeros y sensibleros a recordar a las madres y por otro lado, tienen que enfrentar el hecho de que muchas de esas madres, simplemente, no cumplieron su rol, de ninguna forma.

Tengo el privilegio de tener una madre excepcional que se quedó con cinco hijos sola y nos sacó adelante, con esfuerzo, cariño y devoción, ella es mi heroina personal. Sin embargo, no puedo obviar las lágrimas de tantas personas que lloran a causa de madres ausentes, abusivas, maltratadoras, negligentes, paranoicas, castradoras, autoritarias, violentas, desalentadoras, prepotentes, lejanas emocionalmente, poco comprometidas, injustas, opresivas, golpeadoras, agresivas, descuidadas, apáticas, indolentes, maniáticas, lunáticas, déspotas, dictadoras, tiranas, dominantes, absorventes, llenas de ira, represoras, desmoralizadoras, atemorizantes, amendrentadoras, e irresponsables.

Agradezco por el privilegio de haber tenido una madre que nunca nos abandonó emocionalmente y siempre estuvo para nosotros, sus cinco hijos. Sin embargo, me duele en el lo más profundo las lágrimas de quienes tienen que llevar las heridas ocasionadas por madres que no supieron serlo.

Asi que aunque parezca agua fiestas, es preciso abrazar a quienes no tuvieron las madres que debieron tener. Recordarles que nada pueden hacer para cambiar a esas mujeres que por diversas razones terminaron siendo algo muy distinto de lo que se espera de una madre, y decirles, que lo mejor que pueden hacer, es romper el ciclo, iniciar una vida nueva, pedir ayuda para sanar las heridas, y convertirse en padres y madres que hagan por sus hijos lo que sus madres o padres no hicieron por ellos.

El círculo se rompe con convicción, con amor, y con la decisión firme de enterrar el pasado y seguir adelante, sabiendo que el poder de Dios tiene la capacidad de ayudarnos a perdonar cuando las personas no quieren pedirlo.

Hace días escuché a una persona que con lágrimas me decía:

-Cuando hablé con ella me dijo con sorna.

-Ni se te ocurra que voy a tener complejos de culpa por lo que hice.

Es una lástima que eso exista, pero es una realidad que no podemos soslayar. Así que feliz día de las madres a quienes lo fueron... y un abrazo cariñoso a quienes no gozaron de ese privilegio, diciéndoles que se conviertan en las madres y los padres que sus hijos querrán abrazar mañana, para el día de las madres.... o los padres.

2 comentarios:

  1. Grandes reflexiones, consideraciones necesarias con respecto a la madre.
    He empezado por seguir tu blog..
    luego Dr. Miguel Angel volvere a visitarlo para leer con mayor tranquilidad, un beso y un saludo afectuoso.Nersa

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  2. Hola miguel angel, es interesante su forma de pensar, pedir ayuda¿ a quién? La misma sociedad y la mayoría de las personas apoya a las madres aunque sean injustas y sus hijos sean buenos, inclusive psicólogos que no se enteran o no quieren enterarse.Gracias por este blog aunque a veces es difícil creer en palabras...

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