Lo que se de ser pastor

que hablar de Dios es infinitamente más sencillo que dialogar con Dios.

que el estatus que concede la investidura pastoral fácilmente marea al más débil… y al fuerte también.

que se me exige de mi posición más de lo que estoy dispuesto a admitir… y más de lo que mis posibilidades me permiten entregar.

que es más fácil luchar contra el pecado de otro que batallar con el propio.

que el púlpito es un lugar sagrado cuando no lo envuelve la arrogancia y el orgullo.



que es más cómodo pontificar de la verdad dándo la impresión de tener todas las respuestas que buscar día a día y con insistencia la verdad.

que algún día deberé dar cuenta de lo que dije, lo que no dije, y lo que supe siempre que debía decir pero por miedo, hedonismo o política opté por callar creyendo que a nadie le iba a afectar mi silencio.

que mis silencios son tan elocuentes como mis palabras.

que hablar es más sencillo que callar.

que entre los que me escuchan hay quienes nunca verán en mi al hombre que hay en mi interior librando batallas tan arduas y cansadoras que toda mi vida no alcanzaría para describirlas.

que como pastor es más cómodo acomodarse en la cómoda posición del que sabe todo y no tiene nada más que descubrir.

que en el silencio de la conciencia debo luchar todos los días y a cada instante no sólo por creer sino por mantenerme de la mano de aquel al que pretendo guiar a otros.

que debo cuidarme de los lobos vestidos como pastores para cuidar a mis ovejas, tarea que me desvela.

que amar es más arduo que odiar, pero, es el camino más dificil.

que no podré gustarle a todos y abrá algunos que verán con buen grado mi dolor y caída.

que el reducto donde acaba el pensamiento y la capacidad de razonar es el rincón del dogma y la respuesta rápida del que sólo memoriza sin pensar.

que estoy llamado a pastorear no sólo a los que me agrada y eso lo encuentro una carga difícil de llevar.

que estar de parte del débil y el perseguido es infinitamente más dificil que la complicidad del silencio.

lo fácil que es confundir a quienes ostentan el poder y creer que su sonrisa es síntoma de aceptación, cuando bien puede ser sorna.

lo sencillo que es manipular a un pastor. Basta una sonrisa de aprobación.

que es más sencillo dejarse engañar por el aplauso que por la crítica honesta del amigo que entiende que no somos más que humanos.

que creer es también pensar.

que la repetición constante de los mismos conceptos sin indagación, dialogo y análisis lleva inevitablemente a la apatía y a la sensación de no tener nada más que saber.

que deberé resignarme a que no todos me entiendan, ni siquiera cuando están creyendo que ya comprendieron.

que soñar no es un ámbito en el que se suponga que tengo compentencia.

que muchos esperan que sólo repita, sin pensar, disentir, ni dudar aunque me revele con todas mis fuerzas a la sóla idea que aquello ocurra en la mente de algunos.

que debo aparecer como teniendo todas las respuestas, aunque en el fondo entiendo que hay muy pocas certezas definitivas.

que la vida es infinitamente más difícil de lo que a veces hacemos aparecer en un sermón.

que es más fácil predicar que vivir.

que aunque finja cuando estoy dirigiendo un funeral no puedo evitar el estremecimiento de entender que la vida tiene un final y existe la posibilidad que en algún otro momento otro ministro diga palabras de circunstancia, pero, en relación a mi.

que el liderazgo puede ser un lugar muy solitario.

que la teoría es diferente a la práctica, pero, sin teoría no hay práctica que resista.

que cargo sobre mis espaldas más secretos de los que quisiera y más de los que quisiera enfrentar conscientemente, tal vez por eso me recluyo más de una vez en la soledad silenciosa de las letras.

que caminar por el sendero es más estimulante que llegar.

que estoy encadenado a una forma de vida, que inevitablemente me obliga a ser punto de referencia.

lo difícil que es saberse imperfecto, aunque en más de una ocasión nos obligan a creer que debemos vivir lo contrario.

que la fe no es llegar, sino permanecer luchando.

que soy nada más que humano.

que el ministerio no es carrera, ni profesión, ni oficio, sino un llamado constante a escuchar la voz silenciosa de Dios para repetirla en eco para que otros también puedan oírla.

que mis lágrimas no bastan para cubrir el dolor ajeno.

que la envidia es poderosa para forjar enemistades.

que mis hijos necesitan un padre y no un pastor.

que cuando el dolor y el error me arrastren, necesitaré otro pastor, para que me diga lo que hoy yo digo.

que nunca es tarde para empezar, excepto, cuando ya no quieres.

que en muchas paradojas hay verdades escondidas.

que todos los años de universidad no me convierten en teólogo. Demandará la eternidad entender a Dios… en parte.

que algún día veré a la cara de Jesús, y tendré que reconocer que muchas de mis convicciones, simplemente fueron, apenas vislumbres de la Verdad.

tantas cosas… y a veces me cuesta trabajo saber qué sé.

7 comentarios:

  1. Eunice Méndez Pulgar25 de abril de 2010, 5:34

    Exelente Nota Pr. Sobre todo la ultima frase...!

    Pocos pastores hablan con tanta sinceridad de lo que significa pertenecer al ministerio. Reitero, exelente nota!

    Todas sus luchas de lo que significa ser Pastor, han llevado mucho fruto... eso no aparece, pero es absolutamente visible e irrefutable!

    Dios le bendiga!!

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  2. ES UNA HERMOSA MUESTRA DE HUMILDAD DESDE EL SER HUMANO...

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  3. Gracias tio por ser un buen pastor, mirando atrás veo que he aprendido y sigo aprendiendo de tus "ecos". Feliz semana!
    Rocio.

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  4. Es impresionante conocer al ser humano que existe detras del pastor,emosiona el saber de la impresion que tiene usted mismo.
    Realmente lo felicito,no todos podemos conocernos tan bien como usted se conoce.

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  5. El ministerio es un llamado de Dios, a veces las esposas de pastores no entendemos a profundidad este compromiso hecho con el Señor pero apoyamos las ganas de servir que tienen. Se lo que se siente Pr..

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  6. María Del Pilar Olmedo15 de julio de 2010, 5:36

    Querido Pastor: Adherí a esta Página antes de recibir la sugerencia. Verdaderamente, oportuna. Oro a Dios por Ud, y por Mery. En ambos, Dios ha puesto una gran tarea por delante. En particular... por Ud, Miguel, para que su artículo lo interpele, aún cuando ya hayan pasado muchos días de haber sido escrito. Gracias por su franqueza.

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