Criar hijos estando sol@s

Nunca ha sido fácil criar hijos.

Ni para quienes tienen un matrimonio que comparten el privilegio de criar a un hijo ni para mujeres o varones que por una razón u otra se han quedado solos con sus hijos.

La realidad es que cada vez hay más mujeres que deben criar solas a sus hijos. El fenómeno de una mujer solitaria criando hijos es más común que un varón ejerciendo la paternidad solo.

No importa cual sea la situación, el verse enfrentada al reto de criar a un hijo muchas mujeres experimentan los mismos sentimientos de terror y responsabilidad que experimentan muchas otras que tienen a sus maridos con ellas para acompañarles en el proceso de la crianza.

Hay algunas consideraciones que deben ser tomadas en cuenta por toda mujer que vive esta situación, (los principios son válidos también para varones que se enfrentan a esta situación).

Las que tienen que criar solas no pidan disculpas a nadie, no se es menos madre por tener un marido al lado que por estar sola. Siempre admiré en mi madre, que quedó con cinco hijos y sin marido, la entereza moral que siempre demostró. Levantaba la frente, sin arrogancia, pero con un sentimiento de valor propio que hasta el día de hoy admiro.

La maternidad es un don que puede ser ejercido aún cuando se está sola, sin embargo, hay que tomar algunas prevenciones para evitar dificultades posteriores en la vida de los hijos.

¿Qué hacer?

1. No convierta a los hijos en el centro. Muchas madres solas cometen el error de convertir al hijo en el centro de sus vidas como si todo debiera girar en torno a él. Sin embargo, aunque la actitud es loable, en términos de crecimiento personal y desarrollo psico-social el riesgo es muy grande. Una mujer que cría sola debe darse tiempo como persona para tener actividades libres de la maternidad, sólo así estará psicológicamente mejor preparada para enfrentar la tensión que implica criar a un hijo sola.

2. No actúe con vergüenza. No actúe como si tener un hijo en esas condiciones fuera vergonzoso. Dicho sentimiento será trasmitido al niño y finalmente lo aislará del mundo. Muchas madres solteras se privan a sí mismas de participar en actividades que involucran a padres porque temen ser cuestionadas por tener un hijo en esas condiciones, sin embargo, no se dan cuenta que con dicha actitud lo único que hacen es arrojar una sombra sobre la vida de su hijo. Es necesario que participe en todo lo que pueda, será más difícil, pero, al final su hijo terminará agradeciéndole.

Una vez un joven universitario me dijo que nunca entendió plenamente lo que significaba no tener padre sino hasta cuando ya era grande. En algún momento de la conversación me dijo algo que me quedó grabado:

―Mi madre no se privó de nada y no me hizo sentir alguien especial por no tener padre, simplemente participó conmigo de todo lo que pudo. Aún la veo en mi mente pateando la pelota de fútbol en la cancha frente a mi casa cuando yo tenía cuatro o cinco años. ―Y mientras me decía esas palabras hacía un gesto de nostalgia, pero también de mucho amor por aquella mujer.

Sabia actitud de alguien que suplió con creces la falta de un compañero para acompañarla en el peregrinar de la crianza.

3. Compense. Busque compensar algunas deficiencias de la formación de sus hijos especialmente en lo que se refiere a una figura varonil en sus vidas. Muchas madres no entienden la importancia de este hecho y simplemente en su aislamiento provocan serios conflictos en la formación posterior de su hijo porque no le dan la oportunidad de exponerse a figuras varoniles. Si tiene familiares varones cercanos procure que su hijo tenga actividades junto a ellos, esto vale igualmente en el caso de hijas. Si no hay familiares cerca, entonces, busque amigos de sus hijos y procure que vayan a jugar a casas donde existan figuras paternas sanas. En caso de que estas dos instancias anteriores no se den inscriba a su hijo en actividades deportivas o recreativas que implique observar a figuras varoniles.

4. No sea posesiva. Muchas madres solas suelen ser muy posesivas con sus hijos. Como muchas de ellas han sido dañadas afectivamente por alguien quieren con toda honestidad cuidar a su hijo o hija de sufrir los desengaños que ella misma experimentó, sin embargo, al convertirse en madres posesivas lo único que lograrán es que su hija o hijo termine siendo una persona con una personalidad desequilibrada sin capacidad de tomar decisiones solo. Déjelo que se equivoque. Permítale ser normal. El crecimiento siempre implica ensayo y error.

5. Déjelos partir. No olvide que los hijos no nos pertenecen. Son un don de Dios que estamos llamados a administrar, sin embargo, algún día han de emprender el vuelo. El criar a un hijo implica prepararlo para el proceso de volar del nido. El destete emocional debe hacerse progresivamente hasta que seamos capaces de entender plenamente que desde el momento en que un hijo nace comienza a crecer para marcharse. Algunas madres nunca dejan partir a sus hijos y esto suele acarrear una gran cantidad de problemas en la vida de los hijos que se paga a la larga muy caro.

6. Tenga su propio proyecto de vida. Tenga un proyecto de vida que sea independiente del hijo. Muchas madres viven en función de sus hijos al grado que se anulan como personas. Cuando los hijos crecen y observan lo que la madre ha hecho de sus vidas, en general no hay una respuesta de agradecimiento sino de compasión y en muchos casos de desprecio por lo que la persona ha hecho de su vida. Felicidad ―nos dice el psiquiatra español Enrique Rojas― es tener un proyecto de vida y alcanzarlo.[1] Sin proyectos de vida coherentes y claros la vida se convierte en un deambular sin sentido.

7. No olvide que los hijos son un don. Los hijos son un don de Dios, no importa si los cría una mujer sola o una pareja. Será en algunos aspectos más difícil para una mujer sola, sin embargo, sigue siendo una oportunidad de crecimiento en muchos aspectos. Gracias a Dios por los hijos, porque, entre otras cosas, fueron dados a la raza humana para que aprendamos de ellos y crezcamos como seres humanos.

Conclusión

Los hijos no tienen la culpa de ser criados solo por una madre sin la presencia de un padre. Traspasarles un sentido de dignidad y de valía personal sólo por el hecho de ser personas es todo un desafío para una madre que debe cargar con la responsabilidad de criarlos sin más ayuda que de Dios y de aquellos pocos que logran entender el esfuerzo y no acusan ni apuntan con el dedo.

Tal vez la promesa bíblica de Isaias 41:10 debería ser repetida a diario y en todo momento. Dios dice “no temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.”

¡No estás sola! ¡Sigue adelante!

Referencias

[1] Enrique Rojas, La conquista de la voluntad (Madrid: Ediciones Temas de Hoy, 1997) y Enrique Rojas, Una teoría de la felicidad (Madrid: Editorial Dossat, 1987).


4 comentarios:

  1. Admiro la fortaleza que tuvo mi madre con 6 hijos a cuestas y sin ayuda de nadie mas que de Dios, como dice el articulo. Hizo lo mejor que pudo. Gracias mama.

    ResponderEliminar
  2. Que genial Mayari

    ResponderEliminar
  3. Un beso a mi hermana roxana crio tres chicos solita!!! te quiero mucho

    ResponderEliminar
  4. Muy buen artículo, Pastor. Es difícil criar hijos "sola" pero, como usted finaliza su artículo, Dios siempre nos ayuda y siempre nos sustenta con la diestra de su justicia. Soy una "soltera mamá" al ser divorciada y vivir lejos del papá de mis hijos. Sin embargo, los consejos fueron muy útiles a la hora de educarlos para la Eternidad de la forma más sana e íntegra posible. ¡Muchas gracias!

    ResponderEliminar

Tus comentarios enriquecen este blog, y a las personas que lo leen. Te agradezco por tus aportes. Sin embargo, ten en cuenta que para que se publique lo que comentas debes indicar tu nombre (no se publicará ningún mensaje anónimo), y no debe aparecer ningún enlace a alguna página, número de teléfono, o dirección. Además, no se publicará ningún comentario con tinte ofensivo, homofóbico, discriminatorio, insultante o irrespetuoso. Todo lo demás, es bienvenido.