Golpes al alma

* Cristina es una bella mujer, sin embargo, parece más aventajada que los 25 años que tiene. Cuando salió de la universidad fue a trabajar a una ciudad lejos de su casa. Allí conoció a quién sería luego su esposo. Los que la conocen se dan cuenta que algo comenzó a cambiar con ella desde el día en que empezó a enamorar con él. Hoy es una pálida figura de lo que fue en algún momento. Su viveza natural ha dado paso a una sensación de nostalgia. El día en que hablamos sólo me dijo:

—Estoy en una cárcel y no sé cómo salir.

Luego me contó que su esposo nunca la ha golpeado, siempre le ha dado todo lo que necesita, pero, desde un comienzo comenzó a alejarla de su familia, no le permitió trabajar y menos participar en actividades donde él no estuviera.

—Para él soy su esposa, pero eso significa que él es mi dueño. Cuando estoy con él no sé quién soy. Me maltrata verbalmente, me desvaloriza frente a mis hijos y continuamente me dice que soy una persona torpe, que no sé hacer nada y que sin él yo me moriría de hambre. El problema es que he empezado a creer que él tiene razón.



* José es un hombre simpático, de esos que son apreciados por sus amigos y que es confiable. Sin embargo, esconde un tormento que no se atreve a contar. Su esposa, que en muchos aspectos ha logrado más éxitos laborales que él, no lo aprecia. Le hace sentir de una y mil maneras que es un perdedor y que nunca va a lograr progresar.

Cuando conversé por primera vez con José me dijo:

—Hubo un tiempo donde ella me admiraba.

—¿Qué pasó? —le pregunté intrigado.

—No sé, supongo que se cansó.

Y me miró con una mirada de esas que te dicen que no hay explicación.

* Andrea y Alejandro son hermanos. Ambos son chicos que normalmente están silenciosos. En el colegio tienden a aislarse. No permiten que otras personas se les acerquen, especialmente para entablar algún tipo de conversación o conocerlos. Los profesores de su colegio los han catalogado como “autistas”, una expresión peyorativa que utilizan ellos para referirse a alumnos que no están vinculados con nadie y que prefieren aislarse a compartir.

La primera conversación con Andrea no fue fácil. Todo el tiempo actuó a la defensiva. Pero, seguí tratando una y otra vez de hacerle entender que estaba allí para ayudarla. Un día interrumpió en mi oficina, se sentó frente a mi y sin mirarme dijo:

—¿Uno se puede divorciar de los padres?

—¿Qué es lo que ocurre?

Luego me contó que su hogar era un infierno. No había golpes, ni violencia, pero nunca había algo que ella o su hermano hiciera que dejara contentos a sus padres. Especialmente su papá los maltrataba psicológicamente poniéndoles epítetos y diciéndoles que no podrían triunfar nunca porque habían nacido para ser unos fracasados.

El drama de la violencia psicológica 

Tres realidades: Una mujer, un varón y dos preadolescentes. Sin embargo, el motivo de su tristeza es el mismo: Violencia emocional y psicológica.

Es más fácil constatar una lesión física que una agresión psicológica. Lo primero se puede evidenciar de una manera perceptible, sin embargo, lo segundo suele ser más complejo.

Hay distintos tipos de abusos emocionales.

Bulling: Que es la violencia de los pares que se produce en ambientes escolares y laborales, y que tiene como centro la burla y el desprecio, en general de una o varias personas que son distintas al resto. En muchos casos se llega a la violencia física.

Mobbing: Que es la violencia ejercida en el contexto de ambientes laborales, cuando un empleador abusa psicológicamente de uno o varios subordinados. En este caso la figura se produce porque una persona tiene el poder y lo ejerce de manera arbitraria maltratando emocionalmente a las personas a quienes les paga un salario.

Violencia espiritual: Que se da especialmente en contextos religiosos donde personas con cierto poder —religiosos, padres, profesores, etc.— maltratan psicológicamente a otras personas utilizando para ellos conceptos religiosos de descalificación, desvalorización o descrédito.

Violencia familiar: Que es la violencia psicológica ejercida en contextos domésticos, donde existen lazos consanguíneos o de cercanía de amistad, y donde se producen agresiones verbales que van configurando un cuadro de desprecio permanente a otra persona.

Los casos mencionados al inicio de este artículo corresponden a dicha realidad. El resto del artículo nos referiremos a esta situación.

Violencia psicológica doméstica 

El mayor problema de la violencia familiar es que se da en contextos donde las personas son más vulnerables, y por lo tanto el daño es mayor.

Se llama violencia psicológica doméstica cuando la agresión verbal, emocional o psicológica se ejerce en un contexto familiar donde existen lazos consanguíneos o de amistad, y alguien con cierto poder subjetivo o real, manipula, abusa o maltrata emocionalmente a otra persona.

Lo conflictivo del asunto es que las personas que son abusadas emocionalmente en general no denuncian el hecho o no saben qué hacer frente a dicha situación.

No lo denuncian porque se encuentran con el conflicto de que hablar del asunto es poner en evidencia a alguien que es cercano afectivamente. O no lo hacen, porque en muchos casos, no saben que lo que están viviendo es un delito que no corresponde y que a la larga va a provocar efectos duraderos en la psiquis del individuo.

¿Qué ejemplos se pueden dar de abuso psicológico? 

Para responder a esta pregunta lo primero que tiene que entenderse es que el abuso se da precisamente cuando alguien tiene una posición de poder sobre otro ser humano. Este puede ser real o imaginario, pero existe.

Además, el abuso psicológico no es un problema de sexos, edades o grupos sociales. Se da entre varones y mujeres, niños y adultos, pobres y ricos. Es un estereotipo creer que las personas educadas no abusan emocionalmente, o que los niños no manipulan psicológicamente a algunos adultos vulnerables, como ancianos por ejemplo.

Algunos ejemplos de abuso psicológico son:

Manipulación. Cuando se convence a alguien que no podrá ser amado por otra persona si no accede a actuar de un modo en particular o que se revelará a otros un secreto (que puede o no ser terrible) si no se accede a actuar de un determinado modo.

Insultos. Cuando se utilizan las palabras para rebajar, motejar, denigrar o maltratar la dignidad de otra persona. No necesariamente tienen que ser malas palabras, también se puede insultar de maneras sutiles con palabras que en una relación puedan constituir un código personal.

Desvalorización. Muy ligado al insulto, es una forma de desmerecimiento de otro individuo, convenciéndolo que no es capaz de hacer algo o no creyendo en sus posibilidades. Es una forma de humillación constante.

Silencio. Una forma muy sutil de agresión psicológica. No hay agresión física ni verbal, pero ignora a la otra persona. No le habla ni le dirige la palabra de ningún modo. En algunos casos, especialmente entre parejas con hijos se utiliza a los hijos como mensajeros.

Descrédito. Poner a otra persona mal ante sus amigos o familiares que no viven en casa. Hacer sentir que él o ella no tienen valor o inventar situaciones ficticias para crear una mala imagen de dicha persona.

Burlas. Una forma muy común de agresión solapada. Se dicen en chistes expresiones que afectan al otro. Generalmente las bromas tienen como fin reírse de algo que evidentemente hace que el afectado se sienta mal.

Acoso. Una forma de agresión psicológica asociada a conductas obsesivas. Hace que su víctima, en el entorno familiar, tenga que estar pendiente de él o ella, y utiliza dicha situación para manipular, abusar o denigrar al otro.

Efectos 

El problema de la agresión psicológica son los efectos a largo plazo. Cuando es persistente, puede terminar destruyendo el equilibrio emocional, mental y psicológico de una persona, al grado de tener que recibir incluso tratamientos psiquiátricos.

Es como una gota que cae sobre una roca. Una no hace mella en el granito. Pero si es persistente y cae siempre sobre el mismo lugar, tarde o temprano destruirá la superficie más dura.

Lo mismo sucede en la estructura psicológica de las personas. Un insulto dicho al pasar y en una situación única, puede tener el efecto de causar dolor, por un momento, y las personas pueden solucionar la situación pidiéndose perdón y reconciliándose.

El problema es cuando la agresión es reiterativa en el tiempo. Va socavando de manera constante la estabilidad emocional de las personas.

Conclusión 

La violencia psicológica doméstica no es un problema fácil de solucionar.

Siempre han existidos incidentes de agresiones verbales o emocionales al interior de muchos hogares y relaciones familiares, el asunto es que hoy hay mucha más conciencia de que se está frente a una situación que no debe ser tolerada bajo ningún punto de vista.

Agredir a una persona, de cualquier forma. Física, psicológica o sexualmente, es un delito.

Cada vez hay más individuos que toman conciencia de esta realidad.

El primer paso para enfrentar esta lacra social es empezar a hablar de ella para concientizar a la mayor cantidad posible de personas que no es lo mismo dialogar que insultar, hablar que manipular, etc.

Hay una frontera sutil entre ser franco y asertivo. Muchos confunden franqueza con torpeza, y no es lo mismo. Una persona asertiva dice lo que siente y piensa, pero nunca utilizando ningún tipo de humillación o agresión.

11 comentarios:

  1. Margarita Eugenia Vera Leiva6 de mayo de 2010, 14:48

    excelente trabajo pasto,que Dios lo bendiga y este material sea de bendicion para muchas personas.

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  2. Muy buen articulo, nadie tiene derecho a descalificar a otros..Dios .le bendiga.

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  3. LA VIOLENCIA PSICOLOGICA - DOMESTICA - ES UN CANCER QUE CORROE LA FAMILIA, DESTRUYE Y HASTA MATA, COMO LO VEMOS EN EL ALTO INDICE DE FEMICIDIOS QUE A DIARIO SE PUBLICAN.

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  4. He aquí uno de los tantos ¿porque´s? de niños gritones y altaneros en las escuelas. El estrés de los padres descargado inconscientemente sobre los hijos. A orar y a trabajar ¿pero comó hacerle y por dónde comenzar?

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  5. Es ingreible que tengamos que soportar tanto.muy bueno su tema.mucha gracia.

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  6. Graacias por esquematizar los conceptos son de mucha ayuda a los matrimonios de varios años de casados que nos escudamos en la costumbre, Gracias.

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  7. wow! cada vez entiendo mas el tema. Gracias por compartir

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  8. A través de mi experiencia, fue muy difícil ser asertiva cuando ya se pasó el límite del respeto -hacia mi persona, conmigo misma, con el prójimo/cónyuge-. Es decir, cuando se es víctima -en este caso de violencia o abuso psicológico-, llega un punto donde ya de ser pasivo se llega a la agresión -quizá como un mecanismo más de defensa a todos los intentos fallidos anteriores de querer revertir la situación-. El desequilibrio llega cuando la impotencia estalla en forma "audible" a los golpes "silenciosos" que se fueron ejerciendo de a poco -o todos juntos, es igual al término del camino-.
    Aplaudo de pie, Pastor, su inquietud por la valoración a la mujer. Y también estoy notando que el tema de los golpes emocionales -violencia psicológica- es un tema del que pocos hablan de forma práctica. Gracias una vez más, por ofrecer salidas y esperanza.
    Un abrazo! Continúo de rodillas para que Jesús lo siga utilizando.

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  9. Flor, empieza por hacer uso de un don divino, te puso dientes arriba y abajo de la lengua, para que en determinadas situaciones, te muerdas la lengua. Eso es un comienzo.

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  10. Muy buen punto, Gracias!

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  11. Hilda Vargas Balbuena7 de mayo de 2010, 21:15

    Muy buenos comentarios, gracias. Dlb

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