Igualdad no jerarquía

Dr. Miguel Ángel Núñez


“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” Génesis 1:27.


Se suele citar Génesis 1 y 2 a favor de la autoridad del varón y de su liderazgo sobre la mujer. Se supone que el varón fue puesto como la “cabeza” y el “líder espiritual” de la mujer. Sin embargo, al leer con cuidado estos dos capítulos lo que se presenta es claramente lo opuesto. Ambos —varón y mujer— fueron creados a la imagen de Dios (Gn 1:26-27) y ambos participan del mandato de ministrar (Gn 1:28).




La creación establece mutualidad, no jerarquía (Gn 2:24). El orden jerárquico entre el varón y la mujer es resultado de la entrada del pecado en el mundo (Gn 3:16). La subordinación de la mujer al varón no fue nunca parte del diseño original de Dios. Es resultado de la violación del orden creado por Dios en la creación.


El uso de la palabra “ayuda” refuerza la relación no jerárquica sino de complementación que existía entre el varón y la mujer antes de la caída (Gn 2:18). En el vocabulario del AT, un “ayudador” es aquel que rescata a otro en una situación de necesidad. La palabra se aplica a quien tiene la competencia y la cualidad superior para realizar una acción a favor de otro, en ningún caso tiene el sentido de subordinación o colaboración hogareña donde la mujer sería una especie de “esclava doméstica” del varón (Ex 18:4; Dt 33:26, 29; Sal 33:20, 70:5).


De acuerdo al texto, y tal como lo presenta la Biblia, la mujer fue el medio provisto por Dios para rescatar al varón de la soledad, y de este modo formar una comunidad de relacionamiento entre iguales. Como “ayudadora”, ella es una pieza fundamental para llegar a ser la comunidad que Dios intentó establecer a través de su unión.


La palabra “ayuda” es usada específicamente en el contexto de la intención de Dios de crear comunidad (Gn 2:18). Se tergiversa el texto cuando la palabra “ayuda” utilizada para referirse a la mujer es utilizada para reducir a la mujer al nivel sólo de complemento sin igualdad con el varón. Ella al servicio de él. Ella sin identidad propia.


La evidencia bíblica no permite sostener que Dios planeó una estructura de poder jerárquico donde el varón sería superior. Al contrario, la evidencia explícita señala que ambos participan cooperativamente en reflejar la imagen de Dios, y como tales son llamados ambos, para ejercer dominio sobre lo creado sin una estructura de jerarquía entre ellos. La jerarquización sólo puede justificársela en el contexto del pecado.



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© Dr. Miguel Ángel Núñez. Prohibida su reproducción parcial o completa sin la autorización expresa del autor.

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