La necesidad de aprender a amar

Dr. Miguel Ángel Núñez


“Miré, y lo medité en mi corazón; lo vi, y aprendí la lección” Proverbios 24:32

He trabajado casi toda mi vida con jóvenes. En el transcurso de estos años he visto a muchos fracasar en el amor. Jóvenes exitosos en algunos aspectos de sus vidas han demostrado ser realmente ineficientes cuando se trata de cuestiones de relaciones interpersonales con una pareja.

Las causas que explican este fenómeno son muchas, pero sin duda, la más significativa tiene que ver con las raíces. El modelo del hogar paterno es fundamental para las habilidades que se desarrollan o no al interior de una relación de pareja.

A amar se aprende fundamentalmente por imitación. Muchos vieron a sus padres darse muestras de cariño de manera espontánea y a expresar de una manera explícita cuán importante era el otro para su vida. Sin embargo, muchas parejas, simplemente no aprendieron a hacerlo, y multitud de jóvenes lo único que vieron en sus casas fue una formalidad fría y desapasionada. Incluso, algunos vieron como sus padres se agredían mutuamente, lo que hizo que crecieran desconfiando de la posibilidad de amar.

Lo que no se aprende no surge por generación espontánea. Es preciso que se tomen algunas decisiones. Una de ellas es que si no tuvimos modelos adecuados, hay que hacer esfuerzos, para encontrar a personas que puedan mostrarnos un modelo diferente. Hay que reconocer que se es deficiente y a partir de ese reconocimiento solicitar ayuda. Darse cuenta del problema y estar dispuesto a pedir ayuda es a menudo la mitad de la solución.

En muchas ocasiones las personas excusan sus faltas de habilidades en función de lo que no tuvieron, pero, esa es una pobre excusa. Si alguien se da cuenta de que tiene una falencia y no busca ayuda, aumenta a su falta de habilidad un problema más que es la pasividad, lo que a la postre crea hábito y no le sirve para salir efectivamente de su problema.

Sólo se aprende aprendiendo. Y no es un juego de palabras. La vida afectiva se desarrolla en la medida en que se pone en práctica. Somos más concientes de nuestros afectos, emociones y sentimientos mientras los vamos reconociendo. El admitir algo hoy me crea las condiciones para dar un paso mañana.

A amar se aprende. Y como todo aprendizaje tendrá sus momentos agradables donde todo irá a pedir de boca, y en otros instantes, será como ir cuesta arriba con una pesada mochila sobre los hombros.


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© Dr. Miguel Ángel Núñez. Prohibida su reproducción parcial o completa sin la autorización expresa del autor.

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