Traficantes



Los traficantes de esperanza nos han hecho creer que es necesario ganarse el perdón de Dios. Nos han convencido que es preciso hacer algo para que la divinidad acceda a mirarnos fijamente y luego, decidir si somos dignos. Esa es la ilusión echa verdad y la mentira convertida en doctrina.



Lo cierto es que Dios nos ha amado tanto, desde siempre, que no escatimó nada, ni su propia estabilidad, ni el apego a su dignidad, para darnos la oportunidad de vivir con sentido y dignidad (Juan 3:16). La cruz no es un ejemplo de abnegación de nuestra parte, es una muestra de la inmensidad del amor de Dios. No está centrada en nosotros, sino en su amor. 

Cuando alguien nos dice que debemos hacer algo para agradar a Dios, simplemente, se convierte en un mercader de ilusiones. Sólo el nacer nos hace agradables a Dios. Cada célula de nuestro cuerpo es amada por Dios. No necesitamos hacer nada más que aceptar el amor de Dios.

Quien pretende que algo de lo que hagamos debe “agradar” a Dios ha confundido a la divinidad con un comerciante. La gracia no se compra, se recibe. La gracia no se merece, se acepta.

Las iglesias están vacías no por falta de amor de Dios, sino porque los mercaderes de ilusiones que pregonan desde los púlpitos mentiras encubiertas han ocultado el amor de Dios detrás de una maraña de normas y doctrinas, pensadas, expresamente, para alejar a las personas de la inmensidad del amor divino.

Cada vez que usamos la expresión “debes”, referido a la relación con Dios, nos convertimos en mercaderes de la muerte. NADA LE DEBEMOS A DIOS. Todo lo que debía ser pagado, ya fue condonado por la sangre de Jesucristo. Si debiéramos algo, no sería gracia sino deuda (Romanos 4:4). La deuda quedó anulada, clavada en la cruz (Colosenses 2:14).

Tan acostumbrados estamos a pagar todo, que aceptamos la mentira del “debes”, con tanta tranquilidad, que no nos damos cuenta que simplemente somos esclavos de ideas erróneas. Esa esclavitud ideológica lleva a los creyentes a convertirse en enfermos religiosos. En personas que viven pendientes de un dios malévolo que pareciera gozarse con sus sufrimientos, para luego darles una migaja de justificación. Esa deformación degradante es el triunfo de la ignorancia del verdadero Dios. Es el paganismo victorioso que se ha instalado en las mentes de personas llamadas cristianas.

“Dios es amor” (1 Juan 4:8). No está esperando nuestros “debes” sino la aceptación de su regalo. Cristo, el obsequio divino, ya hizo lo que “debía”. Lástima que aún estemos luchando por intentar hacer algo que nunca podremos hacer: PAGAR. Es penoso que aún escuchemos a los mercaderes que se hacen pasar por pregoneros de justicia, cuando en realidad, son sacerdotes de Baal, infiltrados para vendernos ideas alejadas de la realidad divina.

La cruz anula a los mercaderes. La gracia divina deja sin mercancía a los traficantes de sueños. Jesús ya expulsó a los comerciantes del templo, sin embargo, hace rato que los hemos dejado entrar de nuevo. ¿Por qué no llamamos a Jesús para haga una nueva limpieza?


Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez

10 comentarios:

  1. El concepto esta claramente expuesto, pero como involucramos en este aspecto la obediencia...? Pareciera muy fácil definir, por lo demás muy bien hecho, que el Señor ya pago, pero cuando debemos instruir y a veces corregir conductas impropias o inadecuadas debemos también hacerlo claramente. El desequilibrio esta a la vuelta de la esquina y Satanás es especialista en hacernos caer en los extremos. Solo una relación dinámica y estrecha con nuestro Dios hará que nuestra conducta y hábitos de vida sean un reflejo de su amor y no solo de una doctrina.

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  2. Como hacer de esta doctrina una vivencia real? Como hacer que el pago de nuestra deuda nos de libertad verdadera y no libertinaje? La obediencia armoniza perfectamente cuando nuestra relación con nuestro Dios es sincera y verdadera, basada en principios claros y fundados en su amor. A veces pensamos que el pago de la deuda es suficiente, por lo demás lo es, y nuestros actos no tienen consecuencias. Dios también se agrada cuando le obedecemos, siempre y cuando esta obediencia este fundada en una relación de amor y no conveniencia. Hagamos pues que nuestros actos, forma de vida y pensamientos sean un reflejo de su amor y la obediencia incondicional a un Dios que no escatimo en dar a su propio hijo por un mundo lleno de pecado.

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  3. La contradicción mayor es creer en la gracia y terminar hablando siempre de la obediencia, es como una lucha vital de alguien que finalmente se niega a creer en la gracia.

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  4. Dr.Miguel angel expliqueme por favor entonces que es servir a Dios??? como le amamos obedemos y servimos??? entendiendo que ninguna obra nos salva pero como dice pablo una fe sin obras es muerta y una fe sin obras tambien''

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  5. concuerdo con todo lo que usted dice.solo queria comentarle que los DEBES,que menciona los llevo es cuchando añossss en nuestra religion...me agotan y alejan de mi querida iglesia....jamas de mi SEÑOR.pero extraño mi iglesia,actualm. hace mucho que no voy....por todo lo que usted mencionaba.

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  6. Esto es el evangelio, así de simple. Pero existen muchos judaizantes, fariseos y legalistas que se empecinan en el: "pero debes obedecer si le amas". Son necios, guías de necios. ACEPTEMOS EL REGALO Y REGOCIJEMONOS EN NUESTRO DIOS" GRACIAS POR ESTA REFLEXIÓN. Nuevamente pido permiso para compartirla.

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  7. Ha culminado un trimestre en el cual al estudiar el libro a los Galatas, nos hemos visto una vez más frente a lucha permanente entre las "obras de la ley" y la "justificación y el perdon por gracia".
    Concuerdo totalmente con lo expresado en el articulo, pues entiendo la cosmovisión bíblica en la cual se expresa. Considero que el mayor problema es no entender el "todo" de la salvación, es decir quien es Jesús y qué ha hecho por mi. Cuando hablamos de tener una "relación cercana" con Cristo, es vivir con él. Nadie que no ha vivido esa experiencia puede saber de que se trata. Es allí donde el "debes hacer" no tiene sentido, pues con Cristo simplemente se "hacen cosas buenas", son expontáneas.

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  8. extraordinaria reflexión, por que nos cuesta tanto aceptar que la deuda fue pagada? el estudio del trimestre recién pasado estuvo magistral...! y aun así no podemos aceptarlo, porque insistir en ser protagonistas de nuestra propia salvación, tan orgullosos somos? que no nos terminamos de convencer de que "El Ya pago la cuenta" pero nosotros insistimos con meternos la mano en la billetera..! por que causa tanto conflicto con lo que nos corresponde hacer, con lo que nos toca? llevamos años estudiando lo mismo y aun no nos permitimos comprender..! que lo que hacemos en nada aporta a nuestra salvación sino que el buen obrar proviene de Dios también y es en respuesta a ese amor, El nos amo primero, El nos compro con su sangre, le pertenecemos somo doblemente hijos de Dios, porque nos creo y nos compro, como no obedecer? si no obráramos conforme a lo que El nos indica, es solo Señal de que le damos la espalda, de que no aceptamos su redención, pero no nos perderemos por obrar mal sino por rechazar la salvación. les invito a reflexionar en dos casos bíblicos, el ladrón en la cruz y cuando querían apedrear a Maria magdalena, que podemos extraer de esas dos situaciones? como actúa nuestro Señor, como un juez castigador o como un Padre bondadoso? cual es su propósito condenarnos o salvarnos? Es mas fácil salvarse que perderse..! mas tristemente los salvos serán menos que los perdidos!

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  9. Bueno recordemos que siempre han habido toda clase de personas ue han tratado de subestimar el papel de Dios en el plan de la salvacion. Es tiempo de tomar conciencia en nuesro deber para con el evangelio. No es cuestion de cuanto damos sino mas bien, cuanto dio el por nosotros. Si nos olvidamos del concepto de Dar en relacion a Dios no entenderemos el verdadero amor de Dios.

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  10. que diferente seria si, nosotros comtemplaramos lo que Cristo nos enseño...no pensariamos en justificarnos por lo que hacemos. Gracias pastor exelente!

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