Reflexiones de navidad - Los pastores


Los pastores

Se suele tener una imagen romántica de los pastores de ovejas de tiempos de Jesús. Nos hemos quedado con el poema 23 de Salmo conocido como el Salmo del pastor. En tiempos de Cristo la situación había cambiado diametralmente, los pastores de ovejas eran considerados los ladrones de su tiempo, en la escala social palestina, ser pastor de oveja era la opción que te quedaba cuando no tenías ninguna otra labor que desempeñar.

Los dueños de los rebaños contrataban gente despreciada, excluida y apartada de sus comunidades para que se hicieran cargo de sus rebaños. Generalmente eran personas aisladas, dejadas a un lado por sus comunidades y muchos de ellos, vivían donde estaban los animales.

El tiempo

Era primavera, la época en que los pastores se internaban por al menos tres meses en las llanuras y valles de Palestina, buscando agua y pastos para los rebaños. Las noches eran calurosas, hacían turnos para ocuparse del rebaño y estar atento a los lobos que merodeaban por el lugar. Volvían de las pasturas sólo cuando era tiempo de la esquila.

Generalmente dos o tres se quedaban al cuidado de los rebaños mientras los demás dormían. Los perros que usaban para acompañarles dormían alrededor de las ovejas, atentos a cualquier ruido extraño y prestos para avisar con sus ladridos cuando viniera un merodeador.

El anuncio

De pronto, a esos hombres acostumbrados a la soledad de las llanuras y estepas palestinas, se les apareció un ángel y les anunció que nacería en la ciudad de David, Belén, el Salvador. Les indicó que fueran y que hallarían al niño acostado en un pesebre.

Los pastores quedaron estupefactos. Nunca habían sido sorprendidos de esa manera. De pronto el cielo se iluminó y una multitud de ángeles cantaron una melodía majestuosa. No era un canto dirigido a los más altos dignatarios de Israel, era una melodía que se cantaba frente a un puñado de hombres solitarios y despreciados. La única vez que la Biblia registra un coro de ángeles cantando a seres humanos y fue una presentación realizada para un puñado de hombres despreciados por la sociedad.

Siguiendo las indicaciones

Los hombres, sin esperar más, bajaron de las colinas, donde pastaban los animales y se dirigieron al lugar donde estaba María y José con el niño. No esperaron otro anuncio, simplemente fueron. No tenían una dirección, seguramente preguntaron a la gente del lugar y puerta a puerta recibieron las indicaciones para llegar.

El pesebre

Los dibujantes han pintado cuadros agradables y románticos del pesebre, pero el lugar no debe haber tenido nada de agradable. Generalmente los animales se guardaban en las noches en cuevas habilitadas para cuidarlos o en el primer piso de las casas. Por las indicaciones del texto, José y María estuvieron en una cueva con algunos de los animales domésticos típicos de ese momento: Vacas, bueyes, ovejas, cabras y codornices o palomas.

Estrictamente el pesebre era el recipiente que usaban para dar de comer a los animales y donde, luego de lavarlo, le ponían agua para que bebieran. Seguramente María le puso una manta o algún chal para poner sobre él al niño.

El encuentro

Cuando llegaron al lugar, los hombres curtidos por el trabajo y el desprecio, no sabían más que hacer, que comentar lo que habían visto y oído. María y José deben haberse sentido tristes de no haber tenido un lugar para ser recibidos, por lo que la visita inesperada de los pastores les sirvió de aliciente y confirmación de que estaban en la senda correcta.

¿Por qué a los pastores?

El anuncio podría haber sido dado a los potentados de su tiempo, a los sacerdotes o a los doctos, en cambio, se presentó a los pobres de entre los pobres, a los despreciados, a quienes habían perdido credibilidad y eran considerados la escoria de la sociedad.

Jesús fue anunciado por primera vez a los despreciados de este mundo, tal como hoy, cuando Jesús entra a una ciudad, visita la casa de los pobres y los excluidos, porque sabe que en ellos encontrará respuesta, porque cuando se ha perdido todo, Jesús es ganancia. En cambio, cuando se cree tener todo, incluso la salvación, Jesús aparece como un mal chiste.

Jesús te está buscando, en el lugar donde estés, porque los convidados a la fiesta del nacimiento son los que quedaron fuera de la repartición de honores y están en el silencio de la noche, esperanzados de que alguna vez, recibirán un mensaje que transformará sus vidas.

Lucas, el único que cuenta esta historia, investigó, y seguramente encontró a alguno de esos hombres que le contaron lo que había ocurrido, los otros evangelistas, judíos todos, llenos de prejuicios, probablemente no quisieron contar la historia, era vergonzoso para ellos saber que las primeras personas en recibir la más grande noticia dada a la humanidad fueran los más pobres de entre los pobres.

Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez. 2013

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