El peligro de una historia única


La escritora nigueriana Chimamanda Adichie habla del "peligro de una sola historia", reducir la realidad a una sola perspectiva, una mirada única, contada desde un sólo ángulo.

Cuando emitimos juicios y estereotipamos a otras personas, entonces, inmovilizamos a la gente en un sólo ángulo de la realidad.

La vida de las personas admite diferentes lecturas. Una sola perspectiva no es justa ni siquiera lógica.

Antes de vivir en México tenía una perspectiva estereotipada que provenía de las películas mexicanas que veía los domingos en un cine de mi ciudad que se especializaba sólo en películas del país azteca. Tuve que vivir entre ellos para darme cuenta de lo equivocada que era mi mirada.

Lo mismo me ha ocurrido cientos de veces al viajar por diferentes lugares del mundo. Fue en París cuando supe que lo que me imaginaba del Louvre era más fantasía que realidad, especialmente cuando vi por algunos minutos el cuadro de Leonardo Da Vinci, "La mona lisa", mi mente estaba lleno de estereotipos que calleron de un momento a otro al observar que me había hecho una idea equivocada, de la misma forma que al caminar por las calles parisinas tenía en mente algunos de los libros que había leído en mi adolescencia que me pintaban París con una mezcla de orgullo y vanidad pero, la realidad era diferente, había imaginado un mundo que no era el que experimenté.

Cuando nos acercamos de verdad a los países, las denominaciones, los grupos humanos, y a las personas mismas, nos damos cuenta que Chimamanda tiene toda la razón, una sola historia es peligrosa, porque estereotipa y banaliza la realidad.

Chimamanda Adichie, escritora de Nigeria

Cuando llegué al colegio donde estudié la secundaria una profesora me preguntó por mi familia y le dije al pasar, mis padres están divorciados. Puso una cara de espanto y me miró condescendiente al tiempo que agregaba "pobrecito", a partir de allí, esa fue la única historia que hubo en su mente. No tuve una infancia infeliz, al contrario, la recuerdo llena de risas, de historias que contaba nuestra abuela, de las carcajadas contagiosas de mi madre que no hacía dramas, sino que de todo hacía una fiesta, así que no entendí en ese momento esa condescendencia de esa mujer, probablemente, porque siendo un casi niño ya entendía que mi vida tenía otros matices que no cabían en un sólo ángulo.

Por esa razón, me causa estupor cuando algunos cristianos, que no dudo que son honestos y que de verdad intentan ser fieles a su fe, califican, insultan, motejan, y estereotipan a otros simplemente, porque conocen una parte de la historia. Nadie es sólo una parte de una historia, la realidad es mucho más compleja. Como mi profesor de biología de la secundaria que era dentista, pero en realidad, dedicaba la mayoría de sus horas libres a la ebanistería. O de aquella mujer que la gente decía que era "pobre", hasta que un día estuve en su casa, hermosa, arreglada de una forma en que no se me habría ocurrido y con una elegancia y decoración, digna de un palacio, y su supuesta pobreza se me vino al suelo al observar que no tenía recursos, pero un gusto exquisito.

Es peligroso estereotipar a alguien. Eso es inmovilizar una vida en un sólo ángulo, contar una historia única.

La primera vez que estuve en EE.UU., visité Glendale, y un hombre del hotel me preguntó mi lugar de origen, y le dije Chile, y enseguida se puso a reír. ¿Chile? ¿Qué es eso? ¿Pica? Nunca en su vida había oído hablar de mi país, y lo único que había en su mente era el chile, la forma mexicana para denominar al ají. Me sentí ofendido al comienzo, luego me dio risa saber que alguien pudiera ignorar que fuera de su país habían otras naciones.

La segunda vez que estuve en EE.UU., tuve que llenar un formulario y aparecía "raza", así que escribí "blanca", el hombre que me recibió la ficha tarjó la palabra y puso "hispano"... hasta ese día no sabía que existía esa raza. Cuando reclamé el me dijo en un inglés que no dejó dudas "I am white, you are hispanic". Conocí otra parte de la historia, la del racismo y la discriminación, fue una lección que me tragué en dos segundos, ese hombre conocía un sólo lado de la historia.

Como señala acertadamente Chimamanda Adichie: "La historia única crea estereotipos y el problema con los estereotipos no es que sean falsos sino que son incompletos. Hacen de una sola historia la única historia".

La nacionalidad, la raza, el género, la profesión no nos definen. Estereotipar a alguien porque eso es lo que conoce de esa persona, es perderse el resto de la historia, es no entender, que toda vida permite múltiples lecturas y se teje de muchos ángulos y perspectivas, que difícilmente logremos captarlas a plenitud.

Estereotipar es injusto, porque no nos permite ver la trama completa de la historia, es como definir una película a partir de una sola escena o calificar a un autor por un sólo párrafo de su producción.

El peligro de la historia única es que nos hace quedarnos con un sólo lado de la realidad, y nos perdemos todo lo demás, empobreciendo nuestra perspectiva.

Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez

3 comentarios:

  1. Estereotipos, juicios a priori, análisis o emisión de opiniones ajustados a "mi" parecer y a "mi" experiencia son comunes entre los seres humanos, pero no por ser comunes, no dejan de ser errados y, muchas veces, injustos e hirientes. Me encanta la reflexión. Me ayuda a recordar ese "talón de Aquiles" propio de mí, pues soy humana.

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  2. hola visitándoles desde El Salvador, Centroamérica. bendiciones
    mi blog www.creeenjesusyserassalvo.blogspot.com

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  3. Un mal de todos los tiempos, en todas las culturas y en todas las iglesias...
    ¡Bendiciones!

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