La iglesia con la cual sueño


Dicen que en soñar no hay engaño, y es cierto, pero también sé que no se produce nada nuevo sin sueños.

Sueño con una iglesia donde no existan excluidos ni discriminados, sino que todos estemos integrados.

Sueño con una comunidad cristiana que se une no en torno a una organización ni a un credo, sino teniendo como centro a Jesucristo.

Sueño con una hermandad que reciba a los cojos, los mancos, los heridos, los discriminados, los dejados a un lado.

Sueño con cristianos que no discutan doctrinas sino que sean capaces de amar sin exclusiones y dejar que sea el Espíritu Santo el que lime las diferencias.

Sueño con una iglesia donde no existan jerarquías de ningún tipo ni discriminaciones por razón de género, raza o nacionalidad.

Sueño con una comunidad de cristianos ávidos de escudriñar la Palabra, no para ganar discusiones, sino para conocer más al Maestro de Galilea.

Sueño con cristianos que estudien, analicen, reflexionen, y den a conocer sus pensamientos libremente, sin temor a ser motejados, señalados o excluidos por pensar diferente.

Sueño con una comunidad de creyentes que adore a Dios libremente, desde el calor de su subjetividad existencial, sin temor a saltar, cantar, declamar o expresar, como sienta que debe ser su expresión de alabanza.

Sueño con cristianos que no teman abrazar a otros cristianos, aunque piensen diferente, pero todos conocedores de que nos une nuestro amor por Jesucristo.

Sueño con un cristianismo que deje de construir templos de vanidad y construcciones fastuosas, y se decida a abrir sus casas, para que en la intimidad del hogar se enseñe la Palabra, alejados de políticas de exhibición y opulencia.

Sueño con pastores ocupados del rebaño y no del poder ni el prestigio.

Sueño con una iglesia que espere a Jesús y no viva esperando que su denominación crezca y sea más poderosa que la otra, lo que es vanidad encubierta en metas temporales y no eternas.

Sueño con una iglesia donde el único ser que sea exaltado sea Jesucristo y no algún ser humano ávido de gloria temporal.

Sueño con cristianos pensantes, dialogantes, discrepantes que sean capaces de aceptar al que cree sin inhibiciones y al que creer le resulta una lucha diaria, de características titánicas.

Sueño con una comunidad cristiana donde importen más las personas que las bancas, las paredes y los ladrillos donde se reúne la iglesia.

Sueño con una iglesia donde lo importante sea redimir y no juzgar a los pecadores.

Sueño con una comunidad de creyentes donde nunca nadie se sienta maltratado, excluido o juzgado.

Sueño con una iglesia donde el único triunfo que se celebre sea el de Cristo en la cruz y el de los creyentes que vienen a sus pies, y no del crecimiento edilicio de una organización ni de los dineros que ésta recibe.

¿Será mucho pedir que estos sueños se cumplan? 
¿Será ilusorio esperar que la iglesia sea algo más que un club de santos que se reúne para la auto alabanza?
¿Será posible esperar en vida que esto sea posible?

Dr. Miguel Ángel Núñez, 2014

1 comentario:

  1. Dios tiene un pueblo en el cual todo el cielo está interesado, y dicho pueblo es el único objeto de esta tierra que sea precioso para el corazón del Señor.

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