El amor es un viaje...

El amor es un viaje

Miguel Ángel Núñez


El amor es un viaje, pero sin retorno. Una vez que entras en su camino, todo pasa y hasta lo más insignificante adquiere sentido.

Es un camino donde todo está imbricado, donde se suceden paisajes diversos en una sucesión interminable, donde todo es posible y nada es inalcanzable.

El amor recorre el cuerpo del silencio y lo cobija bajo su manto de ensueño transformando toda la realidad, aún la más penumbrosa e ignota.

El amor es un camino de múltiples ensenadas cubiertas de pastos de alegría y carcajadas, porque no hay otra forma de entender el amor sino a partir del jolgorio.

El amor es un sendero que a veces pasa por túneles y bosques oscurecidos de rutina, pero al final, siempre aparece el paisaje de la dicha invitando a caminar.

El amor es la más decidida acción democrática que existe, no se necesitan cargos ni títulos para amar, sino sólo la certeza de que lo único que nos constituye es exclusivamente el amor.

Del amor no se regresa, porque nadie es el mismo una vez que emprende el viaje y nadie quiere volver sobre sus pasos una vez que comenzó a caminar.

El amor es elixir de mostos que sólo pueden beber los que estén dispuestos a escanciar todas sus emociones, sin dejar ninguna escondida en la hipocresía de la existencia.

El amor es ese viaje que se inicia y no termina, porque una vez que te has embriagado con su aroma, no hay forma de volver atrás porque nadie sabe cómo se regresa desde ese valle luminoso hasta las sombras.

El amor es un viaje, lleno de sorpresas, vaivenes, turbulencias, apacibles sotos en el camino, ensenadas y valles, campiñas bucólicas y pasadizos difíciles, pero el amor, siempre lo hace fácil.

El amor nunca deja de sorprender a los que aman, porque el amor no se agota en un día ni precisa de milagros para continuar el viaje. El amor se elige, se decide a cada instante, se constituye en un manjar de dioses, simplemente, porque el amor en sí mismo, es una gran sorpresa, un exilir que siempre sana.

El amor es un viaje, el definitivo, el que nos convierte en personas distintas, en individuos capaces de atravesar mares y desiertos, porque el amor sufre amando, pero no lo hace por sufrir, sino porque el amor, simplemente, no puede hacer otra cosa que ser abnegación constante, sublime esfuerzo de todo instante.

El amor, es la luz que todo alumbra, la fuente permanente de energía, la única fuerza capaz de arrancar una sonrisa, un suspiro, una alegría constante, porque de eso se trata el amor, de vivir una vida plena, pese a las circunstancias, porque el amor, hace que el viaje, pleno y luminoso, siempre sea agradable y dichoso.

El amor es un viaje que no precisa de maletas ni equipaje, sino la única convicción posible que es elegir amar de manera constante.


Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez

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