LAS CARTAS DE ESTHER


Acabo de cerrar el libro Las cartas de Esther (Madrid: Contraluz, 2021), escrito por la periodista francesa Cecile Pivot, mi cuarto libro del mes... me encantó, cada vez que cierro un libro siento nostalgia, pero este en especial, me ha hecho reflexionar sobre la importancia de escribir cartas, y de cómo nos ayudan a vivir. Lo leí en tres días, entendí porque es el bestseller en este momento en Francia, por la frescura de ideas, y porque cuando crees que ya has leído mucho, te encuentras con algo nuevo.
Les trascribo un párrafo de la página 278 que me parece interesante: "En Japón, en la región de Tohoku, el tsunami de 2011 se tragó a veinte mil personas, la mitad de ellas habitantes del pueblo de Otsuchi. Un tipo, Itaru Sasaki, instaló una cabina telefónica. Los cables del teléfono no están conectados a nada, por eso lo llaman "el teléfono del viento". La construyó en su jardín después de la muerte de su primo, también de cáncer. Para seguir hablando con él. Luego vino el tsunami y se llevó a su mejor amigo. El día que encontraron el cuerpo, dos meses después, entró en la cabina para hablar con él. Los demás habitantes del pueblo lo imitaron y empezaron a hablar con sus seres queridos. También a escribirles, porque puso a su disposición un "cuaderno teléfonico". Va por el undécimo. En los cuadernos también dejan fotos. Se han publicado artículos periodísticos sobre la cabina y han viajado hasta allí extranjeros que quieren hablar o escribir a sus seres queridos". Me hizo acordar a mi sobrino Lucas, que al poco de nacer perdió a su padre, mi hermano, que murió de cáncer, y se acostumbró a ir desde pequeño al cementerio a hablar con su padre. Sé que es un ejercicio que puede molestar a los cerrados de siempre, cuando mi madre me contó les dije: -Déjenlo, es su manera de sentir a su padre cerca y de vivir su duelo. Todos los seres humanos tenemos diferentes formas de lidiar con el dolor. Mi madre se está muriendo. Se va pronto, nos hemos despedido muchas veces. Hoy mientras terminaba el libro, recordé que tengo guardadas unas dos cajas de cartas que ella me escribió durante años mientras estaba en secundaria y en la universidad, antes que se inventara el email-telegrama que ha venido a matar la comunicación. Mañana las buscaré, comenzaré a extraer de ellas algunas de las joyas que ella me escribió, y que he andado trayendo por casi 30 años, de un país a otro, nunca las he dejado.

Los buenos libros nos hacen añorar, pensar, tomar decisiones, ser mejores personas. ¡De lo que se pierden los que no leen! Los invito a leer, si no este libro, el que quieran, pero a gozar con la lectura, que hace que cada día tenga un sabor diferente, esta semana tengo otro libro amigo que me espera comenzaré a leer a las memorias de ese maravilloso intelectual que fue Hans Kung, Libertad conquistada (Madrid: Editorial Trotta, 2003), me va a llevar un par de semanas, son casi 600 páginas, pero ya lo saboreo.
Haz que los días cuenten, apaga la tele, ¡lee! Copyright: Miguel Angel Nunez



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