La neutralidad otorga

Dr. Miguel Ángel Núñez

Exponer es exponerse, por eso que es más fácil opinar desde el anonimato de la galería que desde la presencia.

Dar el nombre y el apellido en una exposición es hacerse cargo, poner la cara, asumir responsabilidad. Sin embargo, la costumbre es otra. La mayoría prefiere la seguridad de la multitud puesto que desde allí se pueden arrojar dardos sin ser identificado.

La silente mayoría no es más que el silencio del miedo. Es la comodidad de la imagen y de lo políticamente correcto, que es otra forma de decir “voy donde el viento me lleva”. Es el síndrome de veleta. Es ser parte del coro de gaviotas sin nombre y sin rostro.

Tener opinión y exponerla, es la forma más honesta de vivir. Tener opinión y guardarla, esperando el momento justo, cuando sea conveniente opinar, para que piensen de mí lo adecuado y mi opinión sirva para tener que tengan una imagen positiva de mí es venderse por un plato de aplausos y acallar la conciencia frente a los votos de la audiencia. Es la cobardía convertida en política.

No le temo a quienes exponen, a quienes defienden sus postulados, a quienes son coherentes con lo que opinan. Con ellos sé con qué contar, puedo evaluar su razonamiento, establecer criterios de convivencia, utilizar herramientas de diálogo. Mi mayor temor son aquellos que no dicen nada, los cazurros que esconden en sonrisas y frases de circunstancias sus verdaderos pensamientos e intenciones. Les temo como a una plaga, venderían a su madre si eso sirviera para mantener la comodidad de la galería y el refugio que da el poder.

Son las silentes mayorías los que han permitido y alentado con su silencio a los tiranos y genocidas de la historia. Son los que callan los que otorgan poder a los que se sirven de la espiritualidad y la religión para vender ilusiones y enriquecer sus egos y bolsillos. La historia está manchada por la sangre que han vertido los que han callado. Las tradiciones religiosas están llenas de mentiras permitidas por quienes con su silencio lo han permitido.

No temo a los que hablan sino a los que callan. Es el silencio el que da poder al tirano y al manipulador. Es el silencio el que otorga espacios de rencor. Como diría algún día Martin Luther King (1929-1968):

Lo que más preocupa no es ni el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin carácter, de los sin ética. Lo que más preocupa es el silencio de los buenos.
También lo dijo de una forma más incisiva el poeta Dante Aliguieri (1265-1321):

Los lugares más calientes del infierno están reservados para aquellos que, en tiempos de crisis moral, se mantienen neutrales.
El silencio envalentona a quienes hacen del poder su destino. La opinión guardada para momentos que nunca llegan, es simplemente, servidumbre ocultada detrás de una sonrisa de temblor. En otras palabras, la neutralidad otorga.

Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez

4 comentarios:

  1. asu pastor esto me pego :( y como le haces para hablar cuando el miedo no te deja :(

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  2. En México existe la costumbre enferma de hablar a la espalda de los demás, es una mentalidad traicionera. Y los que hablan son tildados de impertinentes o de rebeldes. Aunque la practica "oficial" es "desaparecer los"

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  3. siempre he pensado que tenemos que dar nuestro punto de vista aunque esto arme polemica ,no estoy de acuerdo con aquellos que callan por evitar problemas.
    no tolero aquella persona que manipula a otra persona muy sutilmente para que esa persona actue por el y no tolero a las personas que se dejan manipular y no tienen opinion propia.
    no tolero las personas que son neutrales por estar bien con todos .

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  4. Me encantó, y aunque me lleva a pensar en la gente que lo hace, trato de tomarlo para mí mismo y alimentar el coraje de decir lo que pienso y de protestar contra la maldad y la injusticia. También cuenta para proclamar nuestras creencias.

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