Todos los años, cuando llega el “día de las madres” y “el día de los padres” me surge la misma inquietud: ¿Cómo le damos honra a padres que no merecen que se les honre? ¿Cómo cumplimos el mandato sin sentirnos que estamos actuando de manera hipócrita frente a madres y padres que se han comportado de una manera impropia? Quienes leen mis artículos saben que tengo el más alto concepto de mi madre a quién respeto y amo como una mujer extraordinaria. Sin embargo, no es el mismo sentimiento que tengo hacia mi progenitor, a quien admiro porque siempre fue un hombre trabajador y honrado, sin embargo, no fue padre, al menos como debería haberlo sido, o al menos como sus hijos lo hemos sido con nuestros hijos por ejemplo de nuestra madre. Por lo tanto, he tenido que hacerme la misma pregunta más de una vez. He pensado en la pertinencia de este artículo, y lo escribo pensando en todos aquellos hijos que de un modo u otro tienen el mismo dilema que me he planteado yo.
Definitivamente genial!!! Como ironía narrativa, no hace más que describir una triste realudad de la vida cotidiana. Sería irrisorio imaginar, en un plano real, que lo descripto fuera a la inversa.
ResponderEliminarPara muchos, "la cultura y las tradiciones" justifican tal debacle de género. Lo curioso es que los machos alfa... también descienden de madres, mujeres al fin. ¿Podrá ser posible que un macho semejante provenga de una sometida irrecuperable? Para el debate, ¿no?
Lic. María del Pilar Olmedo
Trabajadora Social- Perito Judicial