RECOVECOS DE UNA MENTE SECTARIA


Tengo que partir diciendo que la "mente sectaria" no es prerrogativa de las religiones. Hay mentes sectarias en muchos ámbitos de la realidad social.

Cuando estudié filosofía pude comprobar hasta dónde llegaba el sectarismo, cuando gente pensante consideraba su opción racional como la única forma de pensamiento válida y anulaba o no permitía que otros pudieran expresar su opción filosófica.

Lo mismo, en psicología, quise hacer mi tesis de Licenciatura con la tutoría de un psicólogo que era experto en el pensamiento de Viktor Frankl, pero como en la facultad había tensiones entre miembros del Opus Dei, seguidores de Pinochet, religiosos católicos, socialistas de todas las corrientes, simplemente, el decano me dijo no, no deseo que alguien Opus Dei dirija una tesis mientras yo esté a cargo de la decanatura (solo en ese momento supe que el docente era de esa facción, yo lo busqué solo porque había leído sus estudios de Frankl, y me parecían y me siguen pareciendo, tremendamente interesantes).

Al opinar sobre política, un derecho que considero absolutamente válido, muchos me han cancelado suponiendo que como religioso no puedo o no debo tener una postura política, lo que en sí es propio de pensamiento sectario, en este caso desde la política, y desde la religión que se considera apolítica pero sospechosamente casi siempre optan por una facción.

Cuando trabajé en una universidad cristiana en Argentina, presenté en un simposio de teología una ponencia sobre "¿Qué es una secta?", con el fin de hacer un autoanálisis para prevenir el caer en actitudes sectarias. Dicha ponencia que he querido convertir en libro, pero nunca he tenido tiempo para ampliarla, generó un debate abierto muy fuerte, entre algunos que se sintieron ofendidos que en SU (hago énfasis en el su) universidad alguien se atreviera a plantear eso (como si ellos fueran inmunes al sectarismo), y entre otros, especialmente alumnos, que se sintieron identificados con lo que plantee, porque consideraron que estaban siendo escuchados. Con el tiempo, he llegado a creer que TODOS los grupos religiosos tienen algo de secta, aunque no lo admitan abiertamente. Lo he comprobado con creces esta semana con la publicación de mis artículos "¿De qué iglesia eres?", "¿Era Daniel vegetariano?", con el video "Credo y dogmatismo" y con el haber compartido un video sobre homofobia. Las reacciones han sido diversas, pero me sorprende el grado de sectarismo que algunos muestran, defendiendo el no ser sectarios (que es lo más contradictorio).

Por ejemplo alguien escribió, y lo pongo textualmente: "con mucho respeto, yo creo que el que divide y confunde es Satanás, no una religión, no una iglesia, mientras vivamos en este mundo existirá la división y la confusión".

El problema de este pensamiento es que no nos responsabilizamos de nuestras decisiones. Invalidamos al otro, lo cancelamos, lo anulamos como interlocutor válido y luego, nos escudamos en iglesias y religiones, y culpamos a Satanás sin hacernos cargo (entre paréntesis, esta semana me he graduado como endemoniado, porque alguien me dijo que solo un hijo de demonios podría escribir lo que escribo, eso por mi empatía con la homosexualidad y por sostener que Daniel no era vegetariano (¡¡¡¡pecado mortal, oh... seré quemado en la hoguera!!!) me he reído a carcajadas, pero luego, he sentido compasión por esas mentes sectarias tan cerradas).

Otra persona, un ex-alumno (no diré de qué país) me dijo: "Ud. Es un hombre muy inteligente y de entendimiento profundo.... no todos los miembros lo tienen. Mejor es bajar el nivel de pensamientos y conceptos y unirnos al nivel de la mayoría de la iglesia y avanzar juntos, cómo un solo cuerpo".

En otras palabras, "bajar el nivel", mantener a la gente en la ignorancia, porque de esa forma, son más manipulables, se pueden conseguir más objetivos "unidos" y no tenemos el problema de "la inteligencia" que desde el pensamiento sectario siempre se ve con sospecha. El avanzar unidos se convierte en "tener el mismo pensamiento", cosa que siempre me parece sospechosa, porque en un ambiente donde todos piensan lo mismo, en realidad, nadie piensa. La historia demuestra que el avance siempre se produce desde la confrontación de ideas, desde la disidencia y la duda, no desde la uniformidad, que termina matando la verdad.

Otra persona escribió: "prefiero 1000 veces estar errado y permanecer fiel como un Cristiano dentro de la iglesia (y mencionó su denominación). Aquí muero y quiero que Jesús me encuentre dentro de su "iglesia" y no afuera. Esa es mi fe y el Ministerio al cual fui llamado y vivo para para ello. Y mi misión es llamar a otros que entren a la iglesia (la suya por supuesto) y esperar juntos la 2da venida de nuestro Señor Jesucristo".

Le leí a mi esposa la frase y su reacción fue abrir la boca con sorpresa y decir: "¿Cómo es posible preferir estar mil veces errado e igual quedarse en el lugar donde se transmite ese error?", a lo que contesté:

- Así es el pensamiento sectario, no admite otra cosa que su error.

¿Qué caracteriza la mente sectaria?

NO ADMITIR ERROR. El sectarismo es primo hermano del dogmatismo. Como tal, no admiten análisis crítico, examen de prácticas ni de ideas, y sostienen el discurso de la anulación: Nosotros los buenos, los demás los malos, o en lenguaje "bíblico", "los creyentes y los del mundo". El no admitir error, genera un ambiente de sospecha a todo aquel que intente analizar el dogma o la práctica, porque de un modo u otro, significa un desafío a su manera de actuar o pensar.

CULTURA DE LA CANCELACIÓN. En su mente, solo lo que ellos creen es verdad, por lo tanto, miran desde un podio de superioridad moral a los que no creen como ellos y tratan de anular a todos los que no opinan de la misma manera sobre su peculiar manera de ver el mundo. Su dicotomía es decir nosotros y los demás, mi iglesia y el mundo, y así sucesivamente.

MENTALIDAD DE GUETO. En la mentalidad sectaria, solo lo que ellos viven o hacen tiene validez, lo demás, es considerado de poca monta o sin valor. Eso fomenta el aislamiento, la falta de contacto con la realidad, decrecer emocional y cognitivamente. En muchos casos, esta mentalidad sirve para que se aíslen comunidades, se impida a los jóvenes estudiar en centros que no pertenezcan a la secta, y, desconfiar de todo lo que no sea propio del grupo.

IDEAS CERRADAS NO REVISABLES. Como no se revisan ideas, y no se admite error, entonces, las ideas que se presentan no son revisables, y se crea la concepción de que "nosotros tenemos la verdad" y los demás están equivocados, generando como resultado una especie de superioridad académica y moral contra otros.

VICTIMISMO. Las personas que tienen ideas sectarias se sienten victimizadas cuando alguien les critica o rechaza los conceptos que formulan. La reacción habitual es acusar a los demás de "impíos" o de apóstatas por no estar dispuestos a escuchar lo que ellos dicen. El victimismo se convierte en un modus operandi.

OPOSICIÓN A LA DISIDENCIA. En los grupos sectarios la disidencia es cancelada, anulada, perseguida o estigmatizada. Cuando alguien se atreve a proponer algo distinto a lo que el grupo gregario que tiene comportamiento de tribu cerrada, el proponente es enseguida acusado de querer romper la unidad, de atacar la integridad del grupo o de buscar a propósito destruir la congregación o parcela que han construido. Eso provoca la desfraternización, la expulsión y el exilio a quien ha osado pensar fuera de la caja, y los de adentro, los sectarios, se sienten felices de haber "limpiado el mal".

Por eso, y por mucho más, la mentalidad sectaria es peligrosa. Termina minando la convivencia, el compromiso con la verdad, creando grupos cerrados que fomentan la ignorancia, la superioridad moral, y la estigmatización de todos aquellos que no piensan o creen como ellos.

Por todo eso, una secta, o cualquier grupo que tenga comportamiento o mentalidad de secta, termina siendo un gran problema para la convivencia, porque entre otras cosas fomenta el fanatismo y la persecución.

¡No a la secta! ¡No al sectarismo! No hay otra forma inteligente de vivir, incluyendo no construir iglesias, denominaciones, o grupos cristianos con una perspectiva de secta.


Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez

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